ACERCA DE LA ALEGRIA Y LA TRISTEZA EN EL DEPORTE OLIMPIADAS – EL LUGAR “SAGRADO”

Basta un segundo para alcanzar la Gloria y ese segundo es en la vida de los deportistas una microeternidad, plena de placer y alegria. Y es, a ese instante de la vida al que de todos aspiramos y llamamos triunfo.

El alma se eleva y se lleva en su vuelo a todos aquellos que con respeto, admiración y reconocimiento sentimos que el deportista tiene un valor supremo, el semejante al que habría sentido Filipides cuando después de correr 40 kms. que separan Maraton de Atenas, anuncia a los anisiosos griegos que habían ganado la batalla contra los persas.

Es de hecho que el deporte no es una guerra, sino un lugar en el que uno compite libremente consigo y con otro contrincante. En ambos coexiste el anhelo de construir un modelo en el que se muestre la técnica, la inteligencia, y el aprendizaje especifico para aquello que forma parte de su estilo de vida.

El deporte con sus rituales -fiesta ,himnos, bandas, desfiles, colores, pantallas, al estilo de una ceremonia sagrada, muestra la dignidad y la belleza que cada uno de ellos subsiste en su interior.

Todos nos damos cuenta que cualesquiera sea el deporte, hay en cada uno de ellos una muestra inmensa de creatividad. Quizas sea esta la razón por la cual el deportista conlleva un elemento esencial del que es, por momentos doloroso desprenderse, ya que conforma un átomo imprescindible para las construcciones sociales en las que la paz (a la que los deportes contribuyen) es una estructura imprescindible para el logro del equilibrio y armonía entre los diferentes pueblos.

Bien podría pensarse al deporte entonces como un “producto bruto nacional” que hace al Bien Comun.

Y que se puede señalar del deporte como integrador de la personalidad?

Nuestra persona, integrada por 7 niveles

– físico

– quimico

– biológico

– psicologico

– social

– ético-moral y

– espiritual

que actúan dinámicamente. Es atravesada por cualquier deporte que hagamos, ya sea por tierra, agua o aire. Y cada uno de estos espacios esta vinculado en correlato con nuestra intimidad y nuestra forma de ser.

Pero y con la actualidad en la que el mundo entero tiembla por una pandemia que ninguno de nosotros había sufrido antes, las personas que somos, vivimos instantes de zozobra, incertidumbre, y angustias de todo tipo frente a las cuales, como un caballo de Troya con todos los recursos que poseemos enfrentaremos ya que la Vida siempre triunfa. De ahí que las guerras siempre fracasen.

Pero es claro también que, en el ámbito del deporte, la pandemia impuso un sin fín de imposibilidades que afectaron en forma directa a todas las actividades concretas.

Sin embargo el deportista en función de su estructura tanto física, como intelectual, emocional y motivacional, pudo “per se” y con las ayudas institucionales, ( las que en muchos casos en nuestro país, no resultaron demasiado propicias) se sobre impuso sacando lo mejor de mismo y logrando victorias que a todos los que amamos el deporte nos llenaron de felicidad.

Es en el orden de la motivación, la que puede mencionarse como uno de los mejores elementos de un deportista en la elección de su vida, que ante algún fracaso, sobrevienen y emergen en la persona, sentimientos de naturaleza depresiva.

Basado preferentemente en la teoría sobre la motivación en el deporte de Heckhausen, Gabler realizó una investigación sobre diferentes temas vinculados a este aspecto por medio de preguntas abiertas e integrativas.

  • Aportan los deportistas de competición una motivación de rendimiento más elevada que los no deportistas y también unas posiciones valorativas especificas que les capaciten para conseguir elevados esfuerzos y también grandes rendimientos, o existen en ellos unas condiciones estimulantes especificas para actualizar el motivo del rendimiento?
  • Si este es el caso, cuáles son esta variables estimulantes especificas y que importancia revisten? Depende esta importancia, por motivos especifico-evolutivos, de la edad, o más bien de la posición del rendimiento individual ya logrado?.
  • Por que capacitan precisamente estas variables estimulantes, dentro del medio deportivo, a unos individuos mas que a otros, para motivarlos temáticamente para el rendimiento? Cuales son los factores que han contribuido a crear bajo esas condiciones especiales? Piénsese por ejemplo en las influencias formativas familiares, en el papel desempeñado por unos modelos o los factores ecológicos del medio ambiente (múltiples posibilidades para el juego y los movimientos
  • durante la infancia),en las condiciones concretas para que el carácter especifico estimulante , para que el estímulo específico de la situación del deporte competitivo pueda ser plenamente efectivo.
  • Esta estrechamente unido este motivo del rendimiento perdurable y general a otras motivaciones ( por ejemplo la agresión, la sexualidad). En caso afirmativo, con cuáles y de que forma?. Existen relaciones entre los motivos del rendimiento y otras dimensiones de la personalidad? Es esencial la estructura de la personalidad para la diferencia existente entre deportistas de competición y no deportista?
  • Como se comportan los motivados por el éxito y los motivados por el fracaso en relación con la fijación de objetivos y conductas arriesgadas, teniendo en consideración que es precisamente en el deporte donde unos y otros pueden definirse con toda claridad y son comprensibles para todos? (Gabler,1972).

Un deportista hará del deporte un modo de vida, un modo de ser y de acuerdo a sus motivaciones podrá acceder a sus ideales y proyectarse integralmente, tanto en su beneficio propio como al de la comunidad a la que pertenece.

Por supuesto que, ante situaciones de “stress” aun cuando el deportista se sienta calificado para el logro las clasificaciones fnales operaran en su condcuta deportiva como un estimulante o un degradante.

He aquí el campo de las alegrías y las frustraciones, es decir el campo del éxito y el de la derresión frente al fracaso.

Algunas depresiones se manifiestan en forma global, otra en forma parcial y o temporal pero la pasión innata del deportista independientemente de su edad, sexo, condición, social, religión es decir, su cultura, hace que pueda emerger su condición de tal.

Son pocos, muy pocos, los países o comunidades que no sostengan en su interior alguna forma de deporte.

Según los autores Stump, Cozens y Dunlap (1975), ya señalaban en sus investigaciones que el deporte ayuda entre otras cosas, al sostenimiento de reglas, sublimar actividades competitivas, sostener la salud, fomentar lo placentero, educar a los mas pequeños, mantener el honor de la nacion, honrar a los mayores, aumentar la confianza en si mismos, promover la comunicación y la lealtad entre las tribus ,etc.

A mi criterio, seria porque el deporte en su forma esencial pertenece a la condición humana, del “sube y baja” de su energía especifica.

Tanto la alegría como la tristeza son patrimonio a lo innato de nuestra existencia y si logramos integrarla a los diferentes momentos que nos toca vivir, nos habilita al madurar nuestra intimidad compuesta por objetivos, proyectos, procesos innatos, recursos todavia desconocidos, etc.

Tambien otros sentimientos que conforman parte de nuestra esencia humana, actúan desde lo desconocido, ejerciendo presiones para alcanzar el estado de salud que deporte propicia o por el contrario perjudicando nuestra “perfomance”.

El deporte, definido por John D.Lawther (1997) será “un esfuerzo corporal mas o menos vigoroso con formas tradicionales o conjunto de reglamentaciones. Pero merece destacarse que este esfuerzo siempre comporta un nivel de placer concomitante, el que deviene del ejercicio equilbrado de todo el cuerpo” .

Preguntemonos ahora, que sucede cuando el logro anhelado, no es conseguido?

Aquí el llamado “cuerpo del deportista”, siente en forma directa el impacto de varios sentimientos simultaneos, entre ellos y en forma inmediata la frustración la que conlleva a una reacción autogresiva inmediata con manifestaciones “somaticas” de diferentes características.

Aquí y dentro de la inmediatez del “fracaso” caen temporalmente, las jerarquías que según Abraham Maslow (necesidades fisiológicas, de seguridad, de pertenencia, de estima y de autorrealizacion) parecen desaparecer. Es solo un instante breve, pero al mismo tiempo tan profundo que el sentimiento de depresión muestra sus credenciales.

Dentro del ámbito de la psicología, la depresión se define por una vivencia de tristeza, melancolia, abandono, violencia, perdida ,pesimismo, culpa, fracaso, etc. Cada una de estas formas del sentir depresivo, estará en relación directa con la estructura básica de personalidad del deportista.

Entre estos sentimientos, el que se presenta con mas habitualidad es el remordimiento o sentimiento de culpa, siempre instalado en la instancia psíquica denominada Yo, la que desde su propia configuración es la sede afectiva por excelencia.

A esto puede añadirse las diferentes presiones que se ejercen sobre el deportista. La presión del deporte en si, la de su “coach”, la de sus propias exigencias, las del grupo, las de la sociedad y en el caso de Las Olimpiadas, las del país que representa.

El peso de una depresión puede llegar a ser tan fuerte que someta al cuerpo a un compromiso físico de naturaleza dolorosa.

Los ideales se transforman en formas de autodegradacion y el deportista o sucumbe a la misma en forma transitoria o muchas veces perdura modificando su personalidad básica. No obstante la inteligencia humana no se desgrada con tanta facilidad.

Existen mecanismos de emergencia que co-ayudan a sobrellevar estos momentos. A esta capacidad de adaptación positiva frente a situaciones negativas se la denomina Resiliencia.

Nuestro país, caracterizado por las subidas y bajadas a nivel-socio-economico-cultural, aunque parezca irracional, ha proporcionado y puede proporcionar, si estamos atentos nuestra forma de ser, imaginar un modo de convivencia social en la que el deporte forme parte positiva de la misma.

En esto el deporte nos aporta elementos fundamentales de normas y reglas éticas.

Aquí la imaginación (un proceso totalmente humano) puede servir al consultante a ayudar al deportista cuando emerja algun grado de depresión frente a un inconveniente negativo en competencias a las que deba asistir.

Aquí el “coach”o grupo de entrenadores deberían trabajar en forma multidisiplinaria para el logro de altos objetivos como es el caso de la mas importante competencia depotiva. La Mundial,

La Olimpiada, es el lugar al que acuerdo al tiempo es considerado metafóricamente “sagrado”, por lo que el esfuerzo vital es netamente superior a cualquier otra instancia deportiva.

En las Olimpiadas no solo esta en juego el Placer de Triunfar, sino algo vinculado filosóficamente a la perfeccion.

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EL PLACER DE TRIUNFAR

Si bien cuando se gana a un deporte a un oponente, existe la consecuente cuota de placer, todo indica que es la autosuperación la que opera con mayor intensidad en el principio psíquico que regula el placer humano. Imaginemos el indescriptible placer al alcanzar la cima de una montaña a la que hubo que conquistar.

Este nivel de autocompetencia le permite al hombre, progresivamente ir descubriendo el enorme caudal de destrezas que posee y que por falta de aprendizaje están dormidas en su interiore, pero, prestas as brindarse a favor de la evolución personal.

Lo “mejor” es un valor cultural sustancial que actúa como un estímulo discreto en todo hombre que anhela una vida digna y placentera. Por esto es que el deportista intenta nadar “más” y “más” rápido, saltar “más” alto, meter “más”goles.

Este “más” es una constante ligado a “más” placer. Es este “más” el que produce mayor plenitud vital.

Cualquier actividad física sin placer no resulta recreativa por lo cual las posibilidades de obtener un triunfo consecuente se hacen cada vez más lejanas.

Como en la vida humana hay que vencer continuamente ciertas y determinadas resistencias, un triunfo deportivo con su correspondiente cuota de placer le otorga sentido a los “sacrificios” del entrenamiento. Sacrificios que por si mismos posee un valor terapéutico ligado a la estructura misma del deporte.

Si bien la contracara del triunfo seria la derrota, esta en el caso de no ser repetida o constante es una fuente importante de conocimiento y por eso altamente aprovechable para regular la autoestima y neutralizando fantasías omnipotentes de “todo lo puedo” vinculadas a trastornos narcicistas de la personalidad.

En el fondo todo triunfo humano siempre sostendrá la idea de que la vida puede sobre la muerte. Si bien a cada uno de nosotros nos depara el mismo destino, la vida se prolonga en un continuo ir hacia delante.

Porque considero personal y singularmente que nuestros (argentinos)deportistas podrían tener razones especificas para deprimirse?

Aquí no solo juegan los aspectos personales, sino también los de nuestro país, el que por razones historicas ,políticas, económicas y hasta diría geográficas, ha desarrollado mucho mas un deporte en detrimento de otros que tienen que desarrollarse con muchos impedimentos, a los que se sumo sin duda alguna la pandemia actual.

Muchisimas son las razones por las que nuestros queridos deportistas estan casi obligados a estar deprimidos.

Falta de apoyo económicoAspectos institucionales

Valores políticos

Subvaloracion de los deportes individuales

Falta de recursos físicos

Desintereses persona-sociedad

Desmotivaciones frente a otros países en los que el deporte

forma parte indisoluble de su cultura

Falta de motivación psicosociasl y económica de los gobiernos de turno

En las personas que no realizan deportes se ha observado mayores posibilidades de depresión que en el deportista,y esto, a mi criterio, esta dado por la ausencia de la disminución del llamado “Principio del Placer” que esta vinculado al desarrollo sistematico y organizado de nuestras habilidadesn vitales.

Siempre encontraremos varios tipos de depresión ante nuestros consultorios

Depresion yoica (del yo frente a no poder conseguir sus ideales)

Depresion endógena (de naturaleza patógena)

Depresion objetal, frente a la perdida de un objeto estimado

Depresion moral, la que sentimos frente a nuestra conciencia punitiva

Depresion física, por la disminución de nuestras facultades corporales

Depresion reactiva frente a la perdida de un ser querido

Depresion existencial, la que ocurre frente a las crisis de la vida

Y la notable depresión deportiva, de la que salimos cuando nos encontramos con que nuestros ideales y proyectos son valorados por parte de u pueblo que estima, reconoce, y nuestros deportistas, quienes con poco hacen mucho y lo mucho que hacen

es por el simple acto de amar al Deporte.

Jorge Garzarelli -ph

Dsicologo

Profesor Emerito USAL

Psiquis42gmail.com

Agosto 2021

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