ASOCIACIONES A PARTE

ASPECTOS TEÓRICOS DE LA CREACIÓN/LA CREATIVIDAD

Desde tiempos inmemoriales la Creación ha Ocupado en

forma preocupante, la mente del hombre. Preguntas acerca

de la Creación siempre han suscitado en la Humanidad, inte-

rrogantes de todo tipo. Es asi que tanto los mitos como las

leyendas e interpretaciones fantásticas acerca de cuando,

porque y para que ha sido creado el hombre, ha generado un

más allá hermenéutico del cual también se han ocupado todas

las ciencias acorde con sus Campos de investigación.

Pero, será la religión quien desde su inicio ha tenido

a la Creación como el punto de partida de todo lo creado.

Creación que no ha sido terminada, sino que continúa en un

profundo proceso de re-creación. De este proceso de recrea-

ción dará cuenta la Creatividad.

Según nuestro criterio, la Creación se corresponderá con

un plan divino y la Creatividad con un plan humano. De este

modo deslindamos los planos de aplicación de ambas palabras, a

aunque queremos dejar sentado que la Creatividad se desprende

de hecho, de la misma Creación.

Pero para acceder a la Creatividad acorde con nuestro pro-

yecto en Psicologia del Deporte, utilizaremos el dominio es-

pecializado de la ciencia humana.

A tal efecto el método más sincero, será el de encontrar

bases sólidas reuniendo la mayor cantidad de información

disponible partiendo de aquel aforismo que propone Husserl,

es decir «volver a las cosas mismas». Para esto, si recorremos

la historia, a su largo, encontramos hombres que han aportado

contribuciones de excepcional importancia en los diversos

campos de actuación de nuestra especie. Artistas, técnicos, visionarios,

innovadores en todas las áreas, han dejado firmes

testimonios de la alta capacidad simbólica que posee el humano

y que de suyo, marca el abismo entre lo que es netamente huma

no y la pretendida evolución desde la especie animal. Es

obvio que, si todos compartimos este mundo, tengamos «cosas»

parecidas para habitar en el. Pero, el hecho de que a nuestro

sistema neuro-vegetativo lo llamemos asi, y de vez en cuando

encontremos humanos a los que liamos no sin cierto prejuicio

«vegetales’, en muy poco podemos asimilar un vegetal a la no-

table y maravillosa «máquina» que es el hombre.

El acto de crear es una característica esencialmente huma

na y solo el hombre puede realizar este acto infinitamente

Creador que aun hoy en días se nos presenta como una especie

de misterio por su sentido y su relación con lo más profundo

que poseemos, nuestra trascendencia.

 

LA PALABRA Y EL GESTO DE LA CREACIÓN

Sera por medio de la palabra o por medio del gesto que

un individuo o grupo de personas, realizan el llamado acto

creador, en nuestra posición, diremos «acto creativo». Es

por intermedio de este acto típicamente humano que se da a

luz algo que anteriormente no existía, o bien es descubierto

con una forma distinta. Este acto según lo muestra la Antropo

logía posee una característica estructural y simbólica y se

registra en el dominio de lo humano.

Pero algo sucedió con los «antiguos”, los que aún hoy en

dia nos muestran su cultura. Lo que es posible de observar,

dando lugar a diferentes interpretaciones; es el hecho de

que tal como lo señala Desmond Morris son «seres quedados».

Su cultura no ha avanzado. Pero, cabe preguntarnos, será

necesario?.

Cuando nos acercamos con el debido respeto a estas cul-

turas «primitivas», descubrimos que estos «quedados», que

han sido aislados y aún frenados por la llamada civilización

han inventado estilos de vida, lenguajes, arte, cultos, los

que observados detenidamente presentan un grado de origina-

lidad fascinante.

Teniendo en cuenta los aproximadamente tres millones de

años de antigüedad que tiene nuestro planeta, la humanidad

en muy poco tiempo ha realizado una historia vasta y profun-

da. Será por que ese poder simbólico que poseemos los hom-

bres, asi lo permite? Si ese poder simbólico es ten rico,

como no lo va a ser su consecuencia inmediata, la creativi-

dad?

Concurre a muestro esclarecimiento el hecho de ese nota-

ble descubrimiento de que el hombre representa con su singula-

ridad al universo mismo, habiendo sido creado con la misma

materia que el universo posee. A esta altura sería posible

pensar al hombre como el resultado de una sucesion inverosi-

mil de casualidades?. No estaríamos acá dentro de uno de los

tantos mitos que le fue necesario a ciertos científicos para

comprobar su propio ateismo?

No será acaso el hombre una manifestación probable y lóá-

gica, nacida de un «proceso» inteligente y ordenado”?

P.Putnam (The future of Land Based on Nuclear Fuels,1950)

ha calculado que si nuestra especie procediese de una pareja

que hubiese vivido diez mil años antes de C. y hubiese ido c

creciendo regularmente según un índice del 1 por 100 anual, » as

la masa de carne humana formaría una esfera de varios miles

de años-luz de diámetro. Es obvio que este es un cálculo

aritmético, pero da una buena imagen de las propiedades de

expansión que posee la materia viva.

Por otro lado, por que los biólogos se ven impulsados a

decir que los organismos son objetos improbabilísimos o que

la evolución es un sistema que genera áltos grados de impro-

babilidad”? No será esta también una necesidad mítica al ser-

vicio de un paradigma de moda?

 

LAS TEORÍAS

5 Según la mayoría de las teoríias imperantes en la antigue-

dad, la materia una vez creada se iría degradando hasta un

final (Eschatón) en el que moriríia. Estas investigaciones

siempre fueron realizadas en sistemas cerrados y a nivel mo-

lecular, por lo que estuvieron sujetas a grandes errores de

resultado. Estos procesos fueron inspirando paulatinamente

formulas tales como aquella en que «nada se crea, nada se

pierde, todo se transforma”.

Esta visión que sobre todo ha caracterizado al siglo pasa

do se ha modificado sustancialmente frente a las investiga-

ciones y descubrimientos del siglo XX. La redipactividad, la

teoría de la relatividad, la mecánica cuántica, la física nu-

cliear, la cibernética, la astronomía, etc, han podido reve-

lar cada una a su manera, que la energíia no se crea o no se

pierde, asi tampoco como que exista realmente una degrada-

ción de la materia del universo.

Por otro lado, según A. Ducroq (“Le roman de la matiere”,

1970). «las transacciones energéticas que tienen lugar en los

niveles finos, atómicos, corpusculares, infracorpusculares,

parecen gobernadas por lo que la cibernética denomina retroac-

cion positiva. Resumiendo, la gran ley del universo será no

una degradación, sino una valoración regular de su sustancia. ‘

La materia está llamada a dar origen a asociaciones cada vez

más evolucionadas. Al principio de la cadena estaban las par-

tículas. En el otro cabo, encontraremos la vida.

La cibernética será el artífice de la evolución».

Esta vida es observada por.H. Brown (The Challenge of

Man’s Future, 1954) como: «si cuantitativamente la vida no

forma más que una película excesivamente fina en la superfi-

cie del planeta que la soporte, sin embargo, viene existien-

do a lo largo el de la mayor parte de la historia de la Tierra y

cualitativamente el sistema nervioso humano representa

la más elevada organización observable de la materia.

Fue también en este siglo en el que la imagen de Freud,

con su descubrimiento de las leyes que regulan los procesos

inconcientes, sostuvo una sobre-determinación de estos en

toda nuestra conducta. A esta posición extrema se añadió la

de Marx quien a su vez creyó descubrir que otra causalidad

determinista, emergía de las relaciones económicas.

Cada cual a su modo y teniendo a aquellos autores que

también adhirieron a esta posición radical, observamos que ,

|todos ellos creyeron encontrar en los principios determinis-

tas el conocimiento de todas las causas de un fenómeno por

lo cual estaríamos en condiciones de llegar a predecirlo en

forma absoluta.

Este principio determinista ha sido puesto entre parente-

|sis a partir de la teorías de Einstein,Heisenberg y Wiener.

Todo parecería indicar que la creación humana (creativi-

dad) se desarrolla en un sentido: agrupar e incrementar los

diversos ordenes en que se manifiesta la vida misma.

 

 

 

Jorge G.Garzarelli – ph.D.

Profesor Emerito USAL

2016

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