Trabajo Práctico – Tomás Ledesma Milessi

 

 La Virgen de Guadalupe y el Tiempo sagrado

Octavio Paz comenta al principio del documental que durante su infancia vivía en una vieja casa en las afueras de la ciudad de México. Esta casa estaba ubicada en una plaza popular y cada 12 de diciembre, que correspondía al día de la Virgen de Guadalupe había fiesta, puestos y fuegos artificiales. La denominada “Nuestra Señora de Guadalupe” es una aparición, una manifestación de la Virgen María de la iglesia católica de origen mexicano. Esto marca la importancia que tienen las religiones, cualquiera de ellas, en la vida de una persona ya que este célebre autor decidió comenzar el documental mencionando este recuerdo de su infancia. La celebración del día de la Virgen de Guadalupe corresponde a un Tiempo sagrado, un Tiempo mítico primordial hecho presente. Estos eventos o fiestas religiosas podemos pensarlas como una actualización de un evento sagrado que tuvo lugar en un pasado mítico, al comienzo. Por ende, participar religiosamente en una de estas fiestas implicaría salir del tiempo temporal, ordinario para reintegrar el Tiempo mítico reactualizado por dicha fiesta.

 

La naturaleza: Temporalidad y ambivalencia

 

Por otro lado, el poeta nos menciona que en el patio de su casa tenía una gran cantidad de árboles y frutos y la predilecta para él era la higuera. Este arbusto en palabras de Paz, “marcaba el paso del año” ya que, durante 6 meses, desde el otoño, era un esqueleto negro y después reverdecía. Aquí se puede observar como también el hombre busca observar la noción del tiempo en otros objetos y no solo en sí mismo, a su vez marca la ambivalencia, los dos polos opuestos que puede tener, en este caso, una planta, pero también una persona. Por un lado, un sector oscuro y por otro un reverdecimiento, un reaparecer como persona, ya sea este cambio cíclico como en las plantas o acíclico como puede ser en los hombres. Al mismo tiempo nos remarca la misteriosidad de los frutos como el caso del higo, un fruto floral, cuya piel negra recubre la florescencia roja y sombría de su interior. El autor compara el comer un higo como comer sol y noche ya que estaríamos comiendo en un primer momento la oscuridad, la piel oscura del higo, y luego llegaríamos a la luminosidad del fruto en sí. Como dato a color para relacionarlo con la materia Helios, la personificación del Sol en la mitología griega, era relacionado con Panoptes (‘el que ve todo’) y en la historia que se narra en la Odisea, Afrodita, la esposa de Hefesto, se acostaba en secreto con Ares, pero Helios, el señor del sol que todo lo ve, los espió y se lo dijo a Hefesto quien atrapó a los dos amantes en unas redes tan finas que resultaban invisibles.

 

La higuera y un juego de imaginación

 

En su infancia Octavio Paz nos relata que jugaba a treparse en la higuera pensando que navegaba el espacio. Él sentía que, mientras se encontraba encima de la rama de la higuera, como si fuese el mástil de un velero, podía explorar el tiempo. Tiempo y espacio son siempre conceptos que al ser humano se le han complicado entender y por ende definir, entonces no es algo ilógico que, de adultos, y mucho más de niños juguemos, fantaseemos que navegamos durante el espacio o durante el tiempo. En la mitología griega Crono o Chronos era la personificación del tiempo. A menudo se confunde a Chronos con Cronos, el rey de los Titanes y dios del tiempo “humano”, hijo de Urano, a quien castró para destronarlo, y Gea y padre de Zeus.

 

El inicio de una nueva vida y su origen anecdótico

 

La siguiente sección del documental es muy interesante ya que nos marca seguramente el inicio de la profesión como poeta de Octavio Paz. Luego de jugar repetidas veces con la higuera se dio cuenta que su destino no era la “vida activa”, como el menciona, no quería ser santo ni héroe, tampoco la “vida contemplativa” del filósofo. Su destino era el destino de las palabras. Esta decisión se vio acompañada por la impresión que le causó una anécdota que le contaron sobre Alejandro Magno. La misma relataba que cuando era niño le preguntaron “¿Quién quieres ser? Homero el poeta o Aquiles el héroe” a lo que Alejandro respondió “Me preguntan si quiero ser la trompeta o el héroe que celebra la trompeta, yo quiero ser Aquiles”. Octavio cuenta que esta respuesta de Alejandro Magno lo desconcertó mucho porque él quería ser Homero ya que su “idea de la poesía no era la de la trompeta, no creía que la poesía es una trompeta que celebra los actos de los héroes, de los grandes de este mundo. La poesía también canta las desdichas de los hombres, las desgracias de los hombres”. Esta parte me pareció muy interesante primero por como refleja que cada persona tiene un destino particular, algunos se dan cuenta, como él, de jóvenes y tienen la suerte de aplicar su oficio “destinado” durante más tiempo, otros tienen que esperar más tiempo y quizás atravesar más situaciones adversas para encontrarse con ese trabajo el cual el destinó le deparó. En conclusión, ambos tiempos son correctos mientras uno encuentre ESE trabajo que sienta que es el que le corresponde hacer en este mundo. Por otro lado, también es muy importante lo que comenta al final de la anécdota y como él ve la poesía. Esta no está hecha para reflejar o celebrar solo a los grandes héroes o personajes del mundo, también debe contar lo negativo, las “desdichas” como Octavio dice. Esto sucede en la mitología, no solo se narran los mitos en donde los héroes realizan actos valientes o que terminan con un final feliz, hay muchísimos mitos, y no sé si no son más que los otros, que cuentan las desdichas de grandes dioses, semidioses y otros personajes, pero lo importante es que todos estos últimos mitos “desdichosos” tienen que ser contados para poder avanzar y entender un poco más las necesidades, los problemas de las personas y el mundo en general en el que vivimos.

 

 

El fantaseo como facilitador a la hora de escribir

Unos minutos más adelante el poeta nos habla de la relación entre la fantasía y la conversación con los espectros. Muchos de estos espectros eran creaturas de la imaginación como él señala y a su vez esta imaginación es hija, servidora del deseo. “La imaginación pone antes los ojos aquello que el deseo desea sin saber exactamente cual es su forma y su nombre”. Esta sección es muy clara para relacionarla con la teoría de Freud, en específico con la relación entre el fantasear y el deseo o la pulsión. Por ejemplo, el bebé en sus primeros momentos de vida busca satisfacer su pulsión de autoconservación (hambre, por ejemplo) a través de la alucinación de la primera vivencia de satisfacción, ya sea a través de su propio dedo, una sabanita o algún objeto similar. También lo podemos evidenciar en adultos; los sueños, por ejemplo, son una satisfacción de un deseo por vía de la alucinación, cuando nos despertamos nada en la realidad se ha visto modificado ya que todo fue producto de nuestra imaginación a través del recurso alucinatorio. En el caso de Octavio nos dice que en su adolescencia “la imaginación, movida por el deseo, pobló mi mente de figuras a un tiempo adorables, irrisorias, terribles y claro está, muchas veces ridículas”. Probablemente estas figuras que él menciona que poblaron su mente a partir de la imaginación y del deseo fueron en gran parte la que lo llevaron a escribir varios de sus poemas, ya que no nos olvidemos que un artista para poder realizar su trabajo debe apartarse por un momento de la realidad, mientras realiza su obra el principio de realidad y el principio de placer coexisten.

 

La importancia del trabajo manual para cualquier oficio

 

 

 

A continuación, Octavio Paz nos detalla que en su opinión los poetas deben conocer los oficios de los hombres. Según la etimología de la palabra, el poeta es el que crea o hace algo y el poeta hace con las palabras, con las ideas y con las imágenes. Para poder realizar un trabajo, con las palabras de Octavio, es necesario que la persona previamente trabaje con las manos. En este instante dice una frase muy interesante y es que para él “el trabajo no era solamente una maldición sino también una dignidad”. Para muchos el solo hecho de trabajar ya es visto como una tortura, otros sueñan con un mejor trabajo, con algo que les de más dinero o satisfacción, este tema es claramente debatible, pero rescato la idea de intentar ver el trabajo que uno realice, sea cual sea, como un acto de dignidad, de intentar realizar un bien para ganarse la vida en el proceso. Instantes después suelta otra frase que tiene mucho para analizar: “Las guerras de las generaciones son tan profundas y tan violentas como las guerras religiosas”. Muchas veces sucede dentro del ámbito familiar o incluso fuera de él que una generación no logra entender a la otra e incluso llega a molestarse. Por ejemplo, esto se ve cuando una persona mayor que otra le dice “en mis tiempos esto no pasaba”, o en el caso contrario “estás muy viejo para entender esto”. Estos tipos de conflicto pueden llegar a ser, como dice el poeta, muy profundas y violentas, separando familias u otras relaciones y abriendo una brecha que se haría muy difícil de cerrar.

Por otro lado, lo compara en intensidad con las guerras religiosas que se dieron a lo largo de la historia. Por mencionar algunas, podemos ubicar en la Edad Antigua el enfrentamiento entre las ciudades sumerias o los nomos egipcios (subdivisiones territoriales del Antiguo Egipto), (cada uno de ellos y ellas simbolizados por una deidad), o en la Edad Moderna que coincidió con la Reforma protestante y la Contrarreforma católica, etc. Este tipo de guerras denota la poca capacidad que tenían, y en algunos casos siguen teniendo, las sociedades para aceptar la diversidad religiosa tanto dentro de su propio territorio como fuera de él, provocando guerras interminables.

 

Repaso por sus distintos trabajos: de quemar billetes a salvar personas

 

Durante los siguientes minutos Octavio Paz nos relata sobre sus primeros trabajos, mencionando previamente un encuentro fallido con su primera entrevista laboral para ser portero en un museo de monumentos coloniales. Cuenta en el documental que trabajó contando billetes viejos en el banco de México que después quemaban a la que se refirió como una “tarea diabólica”. En relación con lo dicho previamente, incluso personas que encuentran su destino en etapas tempranas de la vida, deben pasar por trabajos que no son de su agrado ya que todos tenemos la necesidad del dinero para tener un hogar y comida durante todos los meses. Como contracara nos detalla su trabajo como diplomático ayudando a refugiados españoles y también a los mexicanos que querían regresar de la guerra en Europa, tarea que le pareció, por cierto, muy emocionante. Termina esta sección diciéndonos que estos años trabajando en la diplomacia le “hicieron conocer realmente los oficios y los trabajos de los hombres”. Pese a que, como se dijo previamente, todo trabajo debe ser visto como insignia de dignidad, hay trabajos que dejan una marca mayor en la sociedad, como el que menciona Octavio Paz, estos oficios son aquellos que buscan un bien mayor, ayudar a las personas que más lo necesitan sin buscar algo a cambio.

 

Un renacer: el neem y su relación con el amor

 

A partir de este momento Octavio se introduce plenamente en el tema del amor, y para eso nos comenta su encuentro con un árbol de la india, el neem, que para él significó “un segundo nacimiento”. Para este poeta el árbol neem es el emblema, la encarnación del amor y durante su primer contacto con este árbol escribió las siguientes palabras: “más hojoso y brillante el neem es como el fresno, es un árbol cantante”. También nos comenta que a su parecer algunos árboles cantan más y mejor que otros, como, por ejemplo, el fresno, el neem, los álamos, las encinas. Aquí pone el ejemplo de que los celtas vieron en la encina el árbol de la poesía. Nuevamente relacionado con la mitología griega la encina fue el símbolo de fuerza y justicia en la antigua Grecia, donde las familias aqueas realizaban sus reuniones comunales bajo su sombra. Para los griegos los templos principales, como los de Zeus, debían tener una encina en su interior al que los sacerdotes le consultaban los oráculos. Lo mismo pasó con los romanos que adoptaron a los dioses griegos, les cambiaron los nombres y Saturno, el dios principal de los romanos, tenía una encina en sus templos de adoración; lo mismo pasó en las culturas germanas y normandas.

Para cada uno de nosotros el amor puede verse reflejado en distintos objetos, Octavio Paz lo encontró en el neem, otros lo encontrarán en lugares que simbolizan felicidad, otros en edificios específicos que le traen recuerdos gratos y otros todavía no encontraron un objeto específico que simbolice la “encarnación del amor”.

El saber arder: el secreto de la perpetuidad

 

A continuación, Octavio Paz hace una relación muy interesante entre los poemas y los árboles. Comienza aclarando que la única función de los árboles, pero de vital importancia, es la de purificar la atmosfera para que podamos respirar nosotros, los humanos. Lo mismo opina sobre la poesía, le encuentra una función purificadora al lenguaje, dándole oxígeno al mismo como él dice y permitiendo que podamos hablar de un modo mejor, más profundo y más lúcido. A su vez le atribuye tanto a los poemas como a los árboles una cualidad única que es la de saber arder. “Un árbol cuando parece que ya no tiene utilidad, la leña del árbol nos calienta y nos ilumina”. Para lograr esto, la leña del árbol debe ser seca y lo mismo debe ocurrir con la poesía, esta debe ser un poco seca, no demasiado sentimental, para que arda bien, “poemas y árboles tienen que saber arder”. Aquí agrega unas pocas palabras pero que son las que más me marcaron en todo el documental: “este es el secreto de su perpetuidad”. Luego de que un árbol muera, la sequedad de su leña le permite trascender, seguir existiendo, aunque sea por un tiempo luego de morir cumpliendo otro rol distinto al que tenía en vida. Lo mismo sucede con muchas personas que luego de morir siguen existiendo a través de obras que hicieron, música, actos, etc. Mientras uno siga recordando a esa persona, su accionar, lo que sea que haya hecho en vida, a mi parecer, permanece vivo por más que su cuerpo no.

 

Su visión sobre la palabra amor

 

 

 

Viene, seguidamente, una de mis partes favoritas, del video en donde el poeta comienza a desarrollar su pensamiento sobre la palabra, el concepto de amor. Con respecto a eso nos dice: “El amor es una palabra llena de significados diversos y contradictorios y al mismo tiempo es universal.

Todos los hombres la usamos y para cada hombre tiene un significado particular y, sin embargo, como la luna que es distinta en todos lados es la misma luna, también el amor, en cierto modo, es el mismo en todos lados”. En estas palabras, no puedo estar más de acuerdo con Octavio Paz. Coincido plenamente con la idea de que cada persona puede tener una visión distinta sobre el amor, para algunos se puede tener hacia muchas personas al mismo tiempo, para otros solo hacia una pareja, algunos lo distinguen entre amor hacia amigos, hacia familiares, hacia su pareja, para algunos el amor puede sentirse hacia instituciones o deportes y otros no conciben en absoluto esa idea. En conclusión, cada uno tendrá su visión personal sobre el amor y sobre qué figura depositará ese amor, pero al igual que Octavio Paz, yo pienso que esa representación de amor es la misma en todos lados, en todas las personas, solo que cada uno la llama o la interpreta de manera distinta. En relación con la materia y los temas vistos, un autor que tiene como base principal de sus conceptualizaciones a la palabra es Lacan. Él la propone como símbolo por excelencia, dicha palabra se hará efectiva en el momento de la transferencia y a su vez tiene un efecto creador. Por medio de la palabra el analista entonces puede acceder al inconsciente del paciente. Además, la palabra es lo fundamental en las religiones monoteístas. Por último, y en relación a lo desarrollado en este apartado, para Lacan la palabra puede tener muchos significados.

 

Ser visto como alguien único y reconocido

 

Algo con lo que también coincido es que el amor siempre comienza con los ojos y es interesante la analogía que utiliza Octavio para referirse a que los ojos despiden flechas, el famoso flechazo que uno recibe cuando luego de ver a una persona siente el enamoramiento. Entonces siguiendo esta idea el amor comenzaría cuando dos personas se ven, obviamente esto no siempre sucede en sentido literal, pero sí es cierto que cuando uno ya está enamorado de la otra persona suele decir que eso comenzó desde el primer momento en el que se vieron, por lo que no es del todo irrisorio pensar que lo que denominamos amor o enamoramiento se dé, con una gran intensidad, en este primer contacto ocular entre las dos personas. Continuando con esta línea, nos sentimos reconocidos cuando vemos a esa persona a la cual queremos, “sentimos que alguien nos reconoce, nos ve de verdad”. El amor entonces podría entenderse como el reconocimiento de una persona única, singular, no para todos, sino PARA MI, al mismo tiempo que yo soy una persona única, singular para ELLA. Relacionando con la materia podemos compararlo con las ideas que plantea Freud sobre los distintos tipos de identificación a la hora de elegir el objeto definitivo (al rasgo, histérica y narcisista). Más precisamente en la identificación al rasgo, la persona a la que yo elijo para amar tiene que tener al menos una característica similar a la de una persona amada u odiada durante el período de la infancia, más específicamente de los padres.

 

Aprender a mirar al resto

Pero no todo es color de rosa en el amor ya que, como dice Octavio Paz, estas miradas pueden ser tan intensas que llegarían a dañar o a no ver lo que en realidad tendría que verse. Es por eso que la mejor manera de “salvar el amor” como dice el poeta sería cuando esas dos personas también miran para otra parte, más allá de ellos mismos. Esto se evidencia cuando al comienzo de una relación, la persona pasa todo el tiempo con su pareja y desatiende sus otras relaciones.

Llega un momento en donde esto se hace insostenible y ambos comienzan a separarse de una manera sana hasta encontrar el equilibrio entre seguir demostrando ese amor sin desatender a los demás, sin dejar de mirar para otra parte. Otra característica que muchas veces cuesta asimilar en las relaciones de amor es la idea de que el otro es mortal. Se nos hace muy difícil pensar que la persona que uno ama se va a morir algún día, y que uno también lo hará. Con respecto a esto, podemos relacionar esta complejidad de imaginarnos sin la persona que amamos, con la idea de Freud de libido yoica y libido objetal. Según Freud en el enamoramiento depositamos en la otra persona gran parte de nuestra libido yoica que pasa a denominarse entonces libido objetal; cuando esa relación se frustra o la otra persona muere, es muy tortuoso retirar toda esa libido de objeto para recuperarla al yo. Se debe de realizar un proceso lento mediante el cual poco a poco se va retirando esa energía que tenían todas las representaciones de esa persona a través de, por ejemplo, recordar viajes junto al ser querido, ver las fotos en las que estaba, vestir una prenda que solía utilizar, etc.

Según Octavio Paz, entonces, “la visión más profunda del amor tiene que ser un descubrimiento de la vida que también es un descubrimiento de la muerte, pero no separadas, no como dos cosas distintas o enemigas, sino como dos cosas juntas”. Aprender a amar sería entonces aprender a ver como una persona única a la otra y aprender a ver con esa persona al mundo y a los otros.

El hablar como libertad bajo palabra

 

Para concluir, Octavio Paz reflexiona con que los hombres estamos encadenados a nuestras circunstancias y a nuestro tiempo. A pesar de esto, los hombres hablamos y esto significa para nosotros una libertad condicional, una libertad bajo palabra, ya que a través del habla podemos decir todo lo que pensamos, dar rienda suelta a nuestros pensamientos. Así como visualiza un cierto hablar, un decir algo de los árboles a través del “rumor de su follaje”, lo mismo sucede con la palabra del hombre, hay que saber apreciar la libertad bajo palabra que nos otorga el comunicarnos y a su vez también, al igual que con los árboles, descifrar qué se quiere decir cuando uno calla, ya que por más que alguien no emita una sola palabra seguramente tenga muchas más cosas por decir que alguien que hablar por el mero hecho de hacerlo.

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Terminado el análisis del documental me voy a tomar el atrevimiento de compartirle a usted profesor un pequeño, y para nada comparable con las palabras que dice Octavio Paz, textito que escribí hace un poco más de un año. Es algo que no se lo compartí a muchas personas, pero la verdad que su cursada y usted como persona me alegraron muchísimo este cuatrimestre y el compartirlo también es una forma de agradecérselo.

Ese alguien, esa persona que desde el primer día hasta el último te hace volar la cabeza, ese que te hace sonreírle al celular con un mensaje, el que te hace quedarte 5 minutos más antes de dormirte para ver si te habló y en el que pensás siempre antes de cerrar los ojos. Ese alguien con el que te imaginas en un montón de lugares, situaciones, compartiendo momentos, ese que cuando estás feliz hace que estés 5 veces más feliz y el que siempre está y se preocupa por vos cuando estás mal. Ese alguien detallista, que sabe lo que te gusta, y si no lo sabe se interesa, busca conocerte, busca quererte cada día más. Ese alguien que te manda memes (algunos buenos, otros muy malos), ese que al pelearte sentís que todo tu mundo se viene abajo pero que después trata de romper el hielo con algún chiste para volver a la normalidad. Ese alguien que sentís que conocés de toda la vida, pero todos los días tratas de conocer un poquito más porque nunca deja de interesarte. Ese alguien que aprendes a querer y aprendés a querer hasta las cosas que no te gustan de esa persona. Ese alguien que te acompaña en el día a día, que funciona como tu amigo, como tu pareja, tu compañero de salidas, tu compañero de cosas diarias y de cosas importantes, básicamente tu compañero de vida. Ese alguien que te hace darle mil vueltas a tu cabeza para ver qué le podés regalar para su cumpleaños o navidad. Ese que te hace sentir diferente, especial, porque para ese alguien realmente sos así. Ese alguien que te hace sentir cómodo, que te respeta como sos, que te quiere como sos. En un momento en dónde la mayoría de las personas buscan las cosas rápidas, fáciles y superficiales, espero que todas las personas encuentren a ESE ALGUIEN.

TP Psicología de la Religión – Alejo Pittaluga, Juana Taiana, Juan Ignacio Crocetta, Luciana Mata, María Constanza Oteiza Blanco

La situación actual de nuestro país es una situación extraordinaria que desencadenó diferentes respuestas y distintas opiniones sobre la misma. Esta realidad tan controversial que estamos viviendo, afectó a un gran número de personas en poco tiempo. 

Notamos, en consiguiente, algunos síntomas físicos y psicológicos que surgieron en nosotros. 

En cuanto a los fenómenos psicológicos, en primer lugar, observamos cierta ansiedad e incertidumbre por no tener la suficiente información sobre el coronavirus. Esto nos perjudicó ampliamente ya que como seres que viven en relación, creemos, necesitamos el contacto humano, y percibimos que con las restricciones tomadas hay mucho de ello que se perdió.

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